EN MEMORIA DE ENRIQUE CARO CRUZ

“Juntos en lo malo y dentro de un tiempo en lo bueno. Un abrazo”. Pues eso, Enrique, seguro que ya estás disfrutando en el Cielo y acordándote de todos nosotros. Descansa en paz, amigo.

FOTO DE ENRIQUE CARO CRUZ CON NIETOS

           El 24 de marzo pasado, por desgracia, nos dejó Enrique Caro Cruz. Era médico pediatra muy conocido en Jaén, que ejercía su profesión desde hacía muchos años. Son numerosísimas las personas que atendió tanto en el Hospital, como en su consulta privada. Poseía conocimientos de psicología, endocrinología e impartía múltiples conferencias e intervenía en coloquios sobre temas médicos y de distinta índole, por ejemplo, también era orientador familiar. Fue una persona muy querida y un jiennense hasta la médula.

            Hace tiempo, una persona conocida me hizo un comentario sobre la muerte que me dejó pensativo. Me vino a decir que “no hay más que morirse, para que hablen bien de uno, sin embargo, no suele ocurrir esto en su justa medida cuando uno está vivo”. Puede ser que esto suceda en algunos casos para no aumentar la soberbia de esa persona, por sentirse alguien importante. Pues bien, puedo afirmar y así lo he pensado siempre, que Enrique Caro sí que era una gran persona, un estupendo esposo y un extraordinario padre de familia de cinco hijos que le trajeron once nietos al mundo. Siempre dispuesto a ayudar, aconsejar y asesorar a todo aquel que se acercara a él. Lo puedo corroborar, porque a mí, en concreto, en un momento importante de mi vida me dio unos consejos que nunca olvidé. Siempre hablaba claro, yendo al grano, como suele decirse “al pan, pan y al vino, vino”, con un toque de humor que descomplicaba las situaciones y hacía que todo resultara más fácil.

            Miembro supernumerario del Opus Dei desde 1.967, fue uno de los primeros en empezar la labor de la Obra en Jaén; tenía un sentido religioso y cristiano muy hondo. No puedo dejar de comentar una situación que se produjo en el mes de febrero pasado. Yo tenía una intervención algo delicada y estaba ingresado en el Hospital Neurotraumatológico, mientras que él lo estaba en el Hospital Médico Quirúrgico por las molestias que arrastraba hacía tiempo y a la espera de su operación de corazón. Pues bien, después de darnos el alta a los dos, el 8 de marzo le escribí por whatsapp: “Como sabrás hemos estado ingresados a la vez en distintos hospitales. ¿Cómo sigues Enrique?, ¿tienes ya fecha de operación? Mucho ánimo. Me he acordado de ti y te sigo encomendando para que pronto te pasen la itv”. Y me contestaba: “Ya lo sé. Juntos en lo malo y dentro de un tiempo en lo bueno. Un abrazo”. Pues eso, Enrique, seguro que ya estás disfrutando en el Cielo y acordándote de todos nosotros. Descansa en paz, amigo.

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