EL PAPA DE LA ALEGRÍA

IMAGEN DEL PAPA FRANCISCO SONRIENDO

Estoy terminando de leer un libro sobre la figura que representa el papa Francisco y que se titula: “EL PAPA DE LA ALEGRÍA”. Está escrito de forma magistral por Juan Vicente Boo, un coruñés corresponsal del diario ABC en el Vaticano desde hace dieciocho años, que ha vivido en Bruselas, Nueva York, y Hong Kong; ha tenido la fortuna de cubrir las noticias sobre los pontificados de Juan Pablo II, Benedicto XVI y , ahora, de Francisco. Según comenta ha volado con ellos en sus múltiples viajes internaciones y ha trabajado en la friolera de sesenta y un países: ¡ ahí es nada!.

Pues bien, no me resisto a comentar ya este maravilloso libro: está escrito de una forma sencilla, clara, con la lucidez de las personas que escriben y hacen fácil lo realmente difícil. Retrata a la perfección el carisma, la personalidad y describe quién es en realidad el Santo Padre que tenemos en la actualidad.

Si uno hojea el índice del libro, se podrá percatar de lo bien estructurado que está y de cómo toca todos los temas y asuntos que interesan saber del papa. Destaca la alegría, la ternura, la sencillez, la humildad, la bondad y la caridad que posee Francisco. Estamos ante un gran comunicador que plantea proyectos ilusionantes a la humanidad entera, que habla de Dios, de Jesucristo, de la Virgen y de quién sea con una naturalidad pasmosa. Por todo esto y mucho más, resulta una persona cercana, que sabe escuchar a todo aquel que se le acerca. Es un imitador perfecto de lo que dijo Jesús, ojo a todos los hombres: “Sed perfectos como mi padre celestial es perfecto”. Está del lado de los más pobres, de los refugiados, de los enfermos, de los que sufren de forma real la soledad… A puesto en marcha de forma cotidiana la Limosnería Apostólica, que antes estaba un poco abandonada. De esta forma, el papa y su limosnero, el arzobispo Konrad Krajewski, no solo ayudan a los vagabundos sino que realzan la dignidad de personas a las que algunos ciudadanos no se atreven a mirar a los ojos y, menos, a tocar. Cuenta Juan Vicente que “Konrad” se presenta como un simple sacerdote y habla con ellos sin prisa. Conoce a docenas por su nombre. Sabe que a muchos, más que la falta de una casa, les duele la indiferencia general: que nadie les haga caso, como si no existiesen o fueran invisibles. Toda esta indolencia generalizada que existe en la sociedad actual, a mí, me produce una terrible tristeza. Llega a decir que “más que de frío, las personas sin techo mueren de soledad, de falta de gestos de amor”. Por eso, el papa Francisco visita de forma regular las prisiones, los hospitales, la calle y todos los centros donde sabe que la gente sufre y necesitan ” ser escuchados”. Y todo ello por amor, sin pretender quedar bien de cara a la galería. Que importante este aspecto de Francisco.

Sin ánimo de extenderme demasiado, porque la obra del periodista da para veinte entradas de cualquier blog, quiero hacer mención a que el papa atiende a personas de todas las razas, religiones, ideologías  y pensamientos. Y todo ello, sin prisa. A logrado reconciliar a países enemigos, hacerse cargo y llamar la atención sobre el drama que están viviendo los refugiados, los inmigrantes; se ocupa del problema del cambio climático; convence a los líderes religiosos musulmanes para que desautoricen a los fanáticos islámicos.

En esta obra, el corresponsal de ABC, muestra el pensamiento de Francisco sobre la familia, los jóvenes, los ancianos; resalta el papel de la mujer en la Iglesia, en la sociedad y en la familia. Habla sobre el abuso de menores, sobre la reforma de la Curia, de la relación de los cristianos con los judios y con los musulmanes.

Tuve la suerte de asistir hace unas semanas a una charla-coloquio de Juan Vicente Boo que se celebró en Jaén, y en la que el autor gallego presentó este en cuestión. Desde el inicio de su intervención, quiso dejar claro que el protagonista del acto no pretendía ser él, sino el Papa Francisco. Él había sido invitado para hablarnos de su libro, pero en realidad, como todos pudimos comprobar, tiró de humildad y no dejó de hablarnos de Francisco. Me llamó la atención que Juan Vicente quiso destacar que Jorge Bergoglio nunca utiliza el calificativo de Santo Padre cuando se refiere a sí mismo. De hecho, en su libro, el autor siempre lo menciona como el papa Francisco, Francisco o Bergoglio.

El autor, habló y resaltó los detalles más significativos de la figura de Francisco. Contó anécdotas y sucesos que mostraban la espontaneidad de Jorge Bergoglio en estado puro, para pasar después a contestar todas las preguntas que quisimos formularle los asistentes. No recuerdo con exactitud el tiempo que duró este coloquio, calculo que una hora y media aproximadamente. Lo que sí sé es que fue tan interesante que a todos nos resultó muy corto. Habló con mucho cariño sobre Francisco, destacando el aprecio y la admiración que el nuevo pontífice le tiene a Benedicto XVI. Por otra parte, señaló también que éste último había sido uno de los mayores intelectuales del siglo XX, y que Francisco se caracteriza por su facilidad para adaptarse de forma casi instintiva al mundo cambiante en el que vivimos. Quiso resaltar que el nuevo papa ha sabido despojar a la Iglesia de todo aquello que ha quedado obsoleto, sin cambiar lo fundamental y lo dogmático.

En general, hizo un balance de los logros que Francisco había conseguido en un tiempo record, realzando la ingente tarea que desarrolla desde que se levanta a las 4,30 de la mañana: las horas que dedica a trabajar, a rezar y a la atención diaria de múltiples tareas. Todo ello contando ya con ochenta años y los achaques propios de una persona que ha bregado mucho a lo largo de su vida.

Por último, quiero hacer mención a la dedicatoria del libro que me hizo Juan Vicente con mucho cariño y afecto después de haberle hecho una pregunta a lo largo del coloquio. Dice así: ” A Joaquín, con agradecimiento por su pregunta, y la esperanza de que encuentre algunas respuestas. Juan Vicente, 6.03.17″. ¡Vaya que si las he encontrado!  Muchas gracias y muy agradecido.

 

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